El cardenal Joseph Ratzinger, presidente de la Congregación para la Doctrina de la Fe, es el prelado alemán que representa la línea más dogmática de la Iglesia, con unas ideas que a menudo chocan con las corrientes liberales de su país de origen, donde se le ha llegado a acusar de inquisitorio.
El nombre de Ratzinger aparece en todas las polémicas dentro de la Iglesia católica para frenar los intentos de reforma de sus colegas más progresistas.
Guardian
de la ortodoxia
En Alemania, por ejemplo, su nombre va ligado al pulso que mantuvo el cardenal
Karl Lehmann, presidente de la Conferencia Episcopal alemana, en torno al
debate sobre el aborto.
Sus
enemigos dentro de la iglesia se refieren a él como el "perro
guardián de la ortodoxia".
Luchó en la II Guerra Mundial
"Ir contracorriente y resistir a los ídolos de la sociedad contemporánea forma
parte de la misión de la Iglesia", es una de su máximas y en las meditaciones
de este último Viernes Santo criticó que el hombre actual no cree en nada
y se deja arrastrar por un nuevo paganismo.
El purpurado denunció también lo que tiene que sufrir Cristo por la "suciedad"
que hay en su Iglesia. Ratzinger, nacido en la bávara Marktl, en la diócesis
de Passau, en una familia tradicional de campesinos, participó como soldado
del ejército alemán en los últimos meses de la II Guerra Mundial.
Entre 1946 y 1951 estudió filosofía y teología en la universidad de Múnich
y en 1951 fue ordenado sacerdote.
A partir de su doctorado en 1953 asumió en distintas ciudades alemanas las
respectivas cátedras de teología, centrando su enseñanza en el dogma y la
teología fundamental.
Que el cardenal Joseph Ratzinger, decano del Colegio Cardenalicio, sea considerado
una de las figuras más influyentes en el Vaticano, no es cosa nueva.
Pero el hecho de que el prelado de 78 años sea clave en la elección del nuevo Papa y que incluso convertirse en el próximo conductor de la Iglesia Católica, parece haber causado sorpresa en su nativa Alemania, un país donde dicha institución no despierta la misma pasión que en Italia o Polonia.
Ratzinger nació en 1927 en el seno de una familia bávara tradicional. Su padre era policía y muy religioso.
Ratzinger debió interrumpir sus estudios al estallar la Segunda Guerra Mundial, durante la cual fue asignado a una unidad antiaérea en Munich siendo miembro de las juventudes hitleristas, algo a lo que -según él- fue forzado.
Sus simpatizantes dicen que su experiencia bajo el régimen nazi lo convenció de que el Vaticano debía tener una fuerte posición respecto de la verdad y la libertad.
Tras ser ordenado sacerdote, Ratzinger apoyó el Concilio Vaticano II en la década de los 60 y su espíritu de convertir a la iglesia en una institución más abierta.
Más tarde, siendo profesor en la ciudad alemana de Tubinga, Ratzinger vivió de cerca las protestas estudiantiles y hay quienes dicen que allí se definieron muchas de sus posturas ulteriores.
Por ejemplo,
durante una de sus disertaciones ocurrió un incidente que lo marcó,
según un testigo: los alumnos se levantaron y tomaron el micrófono
en violación de las normas universitarias, algo que irritó a
Ratzinger.
Intelecto vs. corazón
El sacerdote bávaro fue nombrado arzobispo de Munich en 1977. Pocos
meses después se convirtió en cardenal.
Para sus seguidores, Ratzinger es una persona dotada de un gran intelecto y de un generoso espíritu cristiano.
Pero sus críticos afirman que es un hombre de temer, porque más bien ha suprimido la discusión y silenciado a los disidentes dentro de la iglesia.
Ratzinger
es un "científico" que "prefiere discusiones intelectuales",
según Cooper, mientras que muchos católicos quieren sacerdotes
y obispos "que toquen sus corazones".
Al frente Congregación para la Doctrina
de la Fe
En 1981, Juan Pablo II optó por Ratzinger para dirigir la Congregación
para la Doctrina de la Fe, el organismo del Vaticano para mantener en la Iglesia
el recto camino de la fe.
Desde allí, este cardenal ha actuado como guardián de la ortodoxia y sus pensamientos han sido muy influyentes.
Una de sus primeras campañas fue contra la teología de la liberación y la figura de sacerdote-político que se perfilaba en América Latina.
También ha calificado la homosexualidad como un mal moral intrínseco, y se ha manifestado en contra del aborto y la contracepción.
Durante la campaña para las últimas elecciones presidenciales en Estados Unidos, instó a que no se les dé el sacramento de la comunión a los políticos pro aborto.
Además
de su pensamiento conservador, Ratzinger ha sostenido la idea de que la iglesia
debe mantener una estructura centralizada, según los observadores.
"Ejecutor del Papa"
Por su trabajo, este teólogo alemán ha sido reconocido con el
apodo de "ejecutor del Papa". Karol Wojtyla se refería a
él como su "amigo de confianza".
Fue precisamente Ratzinger el elegido para presidir la misa durante el funeral de Juan Pablo II.
Los analistas creen que, como pontífice, le daría al Vaticano una voz clara pero al mismo tiempo radical.
En algún momento Ratzinger confesó que quería volver a Baviera para dedicarse plenamente a la vida intelectual y escribir libros.
Pero más
recientemente dijo que estaría dispuesto a asumir la misión
que Dios le pusiera en el camino.
Ofició su primera Misa como Papa

Ratzinger será Benedicto
XVI