| QUÉ SIGNIFICA DAR CATEQUESIS |
Responder a una llamada
Te han llamado para la catequesis o te has presentado voluntariamente.
Es una exigencia y consecuencia del bautismo.
En la Iglesia todo se hace por llamada. Se es llamado. Dios llama.
Es una decisión tuya que te compromete. Lo verás. Y más de lo
que imaginas hoy.
Te felicito por haber dicho “sí”.
En el camino tendrás rosas y espinas.
No estarás sola ni solo. Dios está con los que llama a la tarea
del Reino.
Encontrarse
con los niños, adolescentes, jóvenes y adultos
Te encontrarás con niños, jóvenes, adultos... Depende del grupo
que te asignen.
Dar a conocer a Jesús
Eres catequista para dar a conocer a Jesús. Es tu misión principal.
Te sentirás en unión con una larga lista de apóstoles desde hace
más de 2000 años.
Darás a conocer sólo lo que tú lleves dentro, lo que tú conozcas,
lo que tú adoras, lo que tú rezas: el Dios que te habita, el Dios
que te da fuerza.
Pero
no se lo digas de palabra. Que ellos lo vean.
Tienes
que sentir ganas de dar a conocer a Dios para vivir más de Dios
y para anunciarlo a otros.
Aceptar
formarse
Se catequista te obliga a formarte. Admite que no lo sabes todo.
Queda mucho por aprender. No basta con repetir, ni con vivir de
rentas...
-
Necesitas algo de Psicología para conocer a los destinatarios en
las edades que tienen.
Saber tratar a cada persona en su originalidad es muy
importante. Para poder decir algo a alguien necesitamos antes conocer
a la persona.
-
Necesitas saber Teología.
Te harán las preguntas más peregrinas que te puedas
imaginar.
-
Necesitas elementos mínimos de Catequética fundamental.
La catequesis tiene su normas, su originalidad dentro del proceso
de evangelización y conviene conocerlas.
-
Necesitas algo de Liturgia y de las normas básicas de oración.
En la catequesis tienes que orar y tienes que enseñar
a los miembros del grupo a entender y a participar en la celebración.
-
Necesitas saber hacer llevar un grupo.
Animar un grupo tiene sus leyes que hay que saber para
que todo transcurra bien en el grupo.
-
Necesitas reflexionar sobre lo que vives y sobre lo que pasa en
tu grupo para ir haciendo tu propia teoría de catequista.
La acción concreta es un aula abierta que te proporciona muchos
datos si sabes estar atento a lo que ocurre y lo reflexionas.
No te asustes.
No tienes que ser un “sabelotodo”. Muchas cosas verás que son “de
sentido común” y otras se aprenden en la práctica. Pero la lectura
te ayudará mucho.
Trabajar en equipo
Un catequista trabaja equipo con los demás catequistas que llevan
grupos de su mismo nivel:
-
Se
reúnen para preparar el trimestre, el mes y la reunión semanal.
-
Se
reúnen para evaluar la marcha de la sesión, para hablar de los casos
especiales, de los comportamientos de miembros del grupo que se
“salen de lo normal”, para comentar y profundizar preguntas que
aparecieron en el grupo, etc.
-
Se
reúnen para compartir ellos su fe, la oración, la preocupación pastoral...
-
Se
reúnen para analizar las reuniones con los adultos, los padres y
tutores de los niños que tienen en el grupo de catequesis....
Iniciar una aventura
Comienzas una aventura. Tu trato con los destinatarios de tu grupo
tendrá consecuencias en tu vida:
-
Organización del tiempo: (la catequesis exige mucho
tiempo, no sólo el tiempo de la reunión, sino el tiempo que dedicas
a preparar las cosas).
-
Tu vida de fe: (hablar de Dios a otros influye
en nuestro vivir la propia fe).
-
Aparición de interrogantes: (posiblemente se te planteen
interrogantes que nunca tuviste, que no esperabas... sientas la
necesidad de reflexionar más tu propia fe).
-
Necesidad de vivir la comunidad cristiana: (la catequesis no es un capricho
personal, es una exigencia comunitaria que arranca de tu bautismo
y del encargo que recibes de la comunidad cristiana en la que vives).
-
Apertura a una espiritualidad nueva: (experimentarás que la transmisión de la fe no es cosa matemática,
no es cosa de tus fuerzas o de tus esfuerzos; es cosa de dios, del
Espíritu y necesitarás ponerte en sus manos y dejar que él sea protagonista
y que no te hagas protagonista).
-
Tu fuente de alimentación de vida cristiana será: la Palabra meditada, los sacramentos celebrados, la oración personal,
y la misma acción directa con los destinatarios).
|