Un Papa –se dice en Roma- es siempre un enigma vestido de blanco.” Porque normalmente el papado trasfigura y cambia muchas veces al cardenal que es esclavo de la Silla de Pedro. Pero también es cierto que todos somos hijos de nuestra historia, que son los ambientes en que hemos jugado de niños, soñado de jóvenes y luchado de adultos, quienes hacen nuestra alma tal y como ella es. Habrá, por tanto, que bucear en la lejana infancia y el la juventud de Karol Wojtyla para conocer a este hombre que se ha llamado Juan Pablo II.