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la basílica de San Vicente. Me ha dicho un abulense viejo que antes
llamaban a esta sona "el pozo de la nieve", pues aquí las
heladas de invierno persisten conservando el frio en pleno estío:
horadaban pozos para esconder hielo del invierno y emplearlo en verano.
Si fue así, hoy los frios del valle han quedado fundidos para muchos años.
A fuerza de fervor y entusiasmo. Arriba, en la raiz de las murallas,, un
dosel con el sillón papal. Y enfrente, solitaria, el ara; precioso,
sencillamente altar. A derecha e izquierda, la "Santa", Terresa
de su "casa" y la BVirgen de la Caridad enlazada por la tradición
a las plegarias juvwniles de ña Santa.
José María Javierre