VISITA DEL PAPA
A ÁVILA
No se si la celebración eucarística de Ávila, presidida por el Papa como clausura del centenario teresiano; le habrá faltado algún detalle para ser absolutamente perfecta, redonda. Creo que no le ha faltado nada. Y me hubiera gustado leer los pensameintos de Juan Pablo II cuando haya contemplado una liturgia realizada al aire libre con la misma exacta precisión de las ceremonias de la basílica de San Pedro, en Roma.
Antes que nada, una palabra sobre el escenario. Hay que felicitar al arquitecto diocesano. Ha montado el altar a la sombra de las murallas, mirando a diversos niveles hacia una valle amplio y alargado que va prácticamente dese "los cuatro postes" has
Película de llegada de Juan Pblo II a Ávila

ta la basílica de San Vicente. Me ha dicho un abulense viejo que antes llamaban a esta sona "el pozo de la nieve", pues aquí las heladas de invierno persisten conservando el frio en pleno estío: horadaban pozos para esconder hielo del invierno y emplearlo en verano.
Si fue así, hoy los frios del valle han quedado fundidos para muchos años. A fuerza de fervor y entusiasmo. Arriba, en la raiz de las murallas,, un dosel con el sillón papal. Y enfrente, solitaria, el ara; precioso, sencillamente altar. A derecha e izquierda, la "Santa", Terresa de su "casa" y la BVirgen de la Caridad enlazada por la tradición a las plegarias juvwniles de ña Santa.


José María Javierre

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